La Pasión según San Mateo
Música: J.S. Bach (1685-1750)Traducción de Kareol Alemán ERSTER TEIL | Español PRIMERA PARTEJesús ungido en Betania (San Mateo 26, 1-13) NUM. 1 CORO, CORAL Coro Venid, hijas, auxiliadme en el llanto, ¡Ved! ¿A quién? Al Amado. ¡Vedle! ¿Cómo? Como un cordero. ¡Mirad! ¿Qué? Ved su paciencia. ¡Mirad! ¿Dónde? Nuestros pecados. Miradle. Por amor y clemencia ÉL mismo va cargado con su cruz. Coral (Voces infantiles) ¡Oh, inocente Cordero de Dios!, sacrificado en el tronco de la cruz, siempre sereno, pese a ser despreciado. Has soportado todos nuestros pecados. Sin Ti habríamos desesperado. ¡Compadécete de nosotros, Jesús! NUM. 2 RECITATIVO (26, 1-2) Evangelista Cuando Jesús acabó estas palabras, dijo a sus discípulos: Jesús Bien sabéis que de aquí a dos días se celebrará la Pascua, y que entonces el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. NUM. 3 CORAL Amadísimo Jesús, ¿en qué has delinquido para que recaiga sobre Ti tan severa sentencia? ¿Cuál es tu pecado, qué malas acciones has cometido? NUM. 4 RECITATIVO (26, 3-4) Evangelista Entonces se reunieron en Consejo los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos del pueblo, en el palacio del sumo pontífice, llamado Caifás. Y resolvieron buscar el modo de prender con ardides a Jesús para matarle. Pero dijeron: NUM. 5 CORO (26, 5) Que no sea en día de fiesta, para no provocar tumulto en el pueblo. NUM. 6 RECITATIVO (26, 6-7) Evangelista Estando Jesús en Betania, en casa de Simón, el leproso, se acercó a Él una mujer que llevaba un vaso con preciado perfume, y lo derramó sobre su cabeza, cuando se hallaba sentado a la mesa. Al ver esto sus discípulos, se indignaron y dijeron: NUM. 7 CORO (26, 8-9) ¿A qué tal despilfarro? Este perfume podría haberse vendido muy caro y el dinero dado a los pobres. NUM. 8 RECITATIVO (26, 10-13) Evangelista Advirtiendo esto Jesús, les habló así: Jesús ¿Por qué afligís a esta mujer? Ella ha hecho una buena obra conmigo. Porque a los pobres los tendréis siempre entre vosotros, pero no así a mí. Si ella ha derramado sobre mi cuerpo este bálsamo, lo ha hecho como para disponer de antemano mi sepultura. En verdad os digo que en cualquier lugar del mundo donde sea predicado este Evangelio, se alabará lo que ella acaba de hacer. NUM. 9 RECITATIVO (Contralto) ¡Tú, Salvador bienamado!, mientras tus discípulos, imprudentes, murmuran viendo a esta piadosa mujer disponer con ungüento tu cuerpo para la sepultura, permíteme que entretanto mis ojos viertan sobre tu cabeza un torrente de lágrimas. NUM. 10 ARIA (Contralto) Contrición y arrepentimiento torturan mi corazón culpable. Que mis lágrimas se vuelvan para Ti, fiel Jesús, agradables aromas. Última Cena (San Mateo 26, 14-35) NUM. 11 RECITATIVO (26,14-16) Evangelista Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes, y les dijo: Judas ¿Qué me daréis si os lo entrego? Evangelista Le ofrecieron treinta monedas de plata, y desde entonces buscaba la ocasión para traicionarle. NUM. 12 ARIA (Soprano) ¡Sangra, querido corazón! Un niño que has criado, que has amamantado en tu pecho, amenaza con asesinarte, pues se ha convertido en serpiente. NUM. 13 RECITATIVO (26, 17) Evangelista Pero el día primero de los ácimos se acercaron a Jesús sus discípulos y le dijeron: NUM. 14 CORO ¿Dónde quieres que hagamos los preparativos para la Pascua? NUM. 15 RECITATIVO (26,18-22) Evangelista ÉL les dijo: Jesús Id a la ciudad, a casa de fulano y dadle este recado: el Maestro me ha encomendado que te diga: mi hora está cerca y celebraré la Pascua en tu casa con mis discípulos. Evangelista Y los discípulos hicieron como Jesús les había mandado y prepararon todo para la Pascua. Al atardecer, se sentó a la mesa con los doce. Y mientras comían, les dijo: Jesús En verdad os digo que uno de vosotros me traicionará Evangelista Y ellos, apenados y angustiados sobremanera, empezaron uno a uno a preguntar: Coro Señor, ¿acaso seré yo? NUM. 16 CORAL Soy yo. Debería expiarlo atado de pies y manos en el infierno. Mi alma debería padecer la flagelación y las ataduras que estás soportando. NUM. 17 RECITATIVO (26,23-29) Evangelista Él les respondió diciendo: Jesús El que introduce conmigo su mano en el plato, ése es el traidor. En cuanto al Hijo del Hombre, sigue su camino, tal y como de Él está escrito. Pero, ¡ay de aquél por quien el Hijo del Hombre será entregado! Más le valdría a esa persona no haber nacido! Evangelista Entonces Judas, que era el que le iba a traicionar, dijo: Judas ¿Soy yo Maestro? Evangelista Y Él le dijo: Jesús Tú lo has dicho. Evangelista Mientras comían, Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Jesús Tomad y comed. Este es mi cuerpo. Evangelista Y tomó el cáliz, lo bendijo y se lo entregó diciendo: Jesús Bebed todos de él, porque esta es mi sangre, la sangre del Nuevo Testamento, que será derramada por muchos para el perdón de los pecados. Yo os digo que no beberé más de este fruto de la vid, hasta que llegue el día en que de nuevo lo beba con vosotros en el Reino de mi Padre. NUM. 18 RECITATIVO (Soprano) A pesar de que mi corazón se deshace en lágrimas cuando Jesús se aleja de mí, su testamento me llena de gozo. Su Carne y su Sangre, ¡oh, preciado tesoro!, llegan a mis manos. Así como en la tierra no podía sino amar a los suyos, así nos ama hasta el fin. NUM. 19 ARIA (Soprano) Quiero entregarte mi corazón, sumérgete en él, Salvador mío. Quiero abandonarme en tus brazos. Si el mundo es pequeño para Ti, sé Tú sólo para mí más que el cielo y el mundo. NUM. 20 RECITATIVO (26,30-32) Evangelista Y habiendo proclamado el himno de acción de gracias, marcharon hacia el Monte de los Olivos. Entonces les dijo Jesús: Jesús Esta noche todos vosotros padeceréis escándalo por mi causa. Como está escrito: "Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño". Mas, cuando resucite, os precederé en el camino hacia Galilea. NUM. 21 CORAL ¡Reconóceme, guardián mío, llévame contigo! De Ti, fuente de los gozos, he recibido todos los míos. Tu voz me ha deleitado con leche y dulces manjares, tu espíritu me ha colmado con incontables goces celestiales. NUM. 22 RECITATIVO (26,33-35) Evangelista Pero Pedro, respondiendo, le dijo: Pedro Aunque todos se escandalicen de Ti, yo nunca jamás me escandalizaré. Evangelista Jesús le respondió: Jesús En verdad te digo Pedro, que esta noche, antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces. Evangelista Pedro le respondió: Pedro Aunque tuviese que morir por tu causa, no te negaré. Evangelista Y lo mismo dijeron los demás discípulos. NUM. 23 CORAL Quiero permanecer aquí junto a Ti, no me rechaces. No me alejaré de Ti cuando se cierren tus ojos; cuando tu corazón se detenga en el último estertor de la agonía, entonces te tomaré entre mis brazos y te colocaré en mi regazo. En el Monte de los Olivos (San Mateo 26, 36-56) NUM. 24 RECITATIVO (26,36-38) Evangelista Entonces marchó Jesús con ellos a un huerto, llamado de Getsemaní, y habló así a sus discípulos: Jesús Sentaos aquí, mientras yo voy allí a orar Evangelista Y llevándose consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces Jesús les habló: Jesús Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. NUM. 25 RECITATIVO (Tenor, Coro) Solista: ¡Oh, dolor! ¡Cómo tiembla su corazón angustiado! ¡Qué demudado está su rostro! El juez le conduce ante el tribunal. No hay consuelo posible, ni ayuda. Él padece el tormento del infierno, expiando por los pecados de otros. ¡Ah!, si mi amor pudiera, Salvador mío, calmar tu pavor, o ayudarte a soportarlo, ¡qué grato me sería acompañarte! Coral: ¿A qué se deben estos tormentos? ¡Ah, son mis pecados la causa de tus padecimientos! Señor Jesús, he sido yo el que ha pecado y ¡eres Tú quien lo expías! NUM. 26 ARIA (Tenor, Coro) Solista: Quiero velar al lado de mi Jesús. Coro: Así se adormecen nuestros pecados. Solista: El sufrimiento de su alma purifica la muerte de la mía. Sus padecimientos me otorgan la dicha. Coro: Así un sufrimiento que nos redime es amargo y dulce a la vez. NUM. 27 RECITATIVO (26, 39) Evangelista Avanzó unos pasos y, postrándose con su rostro sobre el suelo, oraba diciendo: Jesús Padre mío, si es posible, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. NUM. 28 RECITATIVO (Bajo) El Salvador cae de rodillas ante su Padre, elevándonos, a todos, por encima de nuestras caídas para que podamos recuperar la gracia de Dios. Él está dispuesto a beber el cáliz amargo de la muerte, el cáliz que contiene los pecados de este mundo, pútridos y odiosos, porque así lo quiere el Padre muy amado. NUM. 29 ARIA (Bajo) Con gusto querría yo llevar su cruz y beber del cáliz que bebió mi Salvador. Pues su boca, de la que manan leche y miel, ha dulcificado, al primer sorbo, las angustias y el cruel sufrimiento. NUM. 30 RECITATIVO (26,40-42) Evangelista Y al volver hacia donde estaban sus discípulos, los encontró dormidos y les dijo: Jesús ¿No habéis podido velar conmigo ni siquiera una hora? Velad y orad para no caer en la tentación. El espíritu está pronto, pero la carne es débil. Evangelista De nuevo se retiró a orar por segunda vez, diciendo: Jesús Padre mío, si no es posible que pueda pasar este cáliz sin que yo lo beba, hágase siempre tu voluntad. NUM. 31 CORAL Que se cumpla siempre la voluntad de mi Señor, pues su voluntad es lo mejor; Siempre está presto a ayudar a quienes creen firmemente en Él; Señor piadoso, ¡Tú nos salvas de la miseria!, y nos castigas con mesura. Quien en Dios confía, gozosamente se apoya en Él, pues no le abandonará. NUM. 32 RECITATIVO (26,43-50) Evangelista Y volviendo, los encontró de nuevo dormidos, pues sus ojos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se retiró a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Luego volvió con sus discípulos y les dijo: Jesús ¿Queréis todavía dormir y reposar? Mirad: Es llegada la hora en que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vámonos! Mirad, ya se acerca aquél que me traiciona. Evangelista Y mientras estaba pronunciando estas palabras, llegó Judas, uno de los doce, y con él un gran gentío armado de espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta señal: "Aquél a quien yo besare, ése es; prendedle". Y al instante se acercó a Jesús y dijo: Judas ¡Dios te guarde, Maestro! Evangelista Y le besó. Jesús le dijo: Jesús Querido amigo, ¿a qué has venido? Evangelista Entonces se adelantaron los demás, pusieron las manos sobre Jesús y le prendieron. NUM. 33 DÚO (Soprano, Contralto, Coro) Solistas: Así es hecho preso mi Jesús. La luna y las estrellas se han ocultado a causa del dolor, pues mi Jesús ha sido hecho preso. Ya le llevan maniatado. Coro: ¡Dejadle, soltadle, no le atéis! ¿Han desaparecido los rayos y truenos de las nubes? ¡Oh, infierno, abre tu abismo de fuego, destroza, derriba, devora, aniquila con súbita cólera al pérfido traidor, al monstruo asesino! NUM.34 RECITATIVO (26,51-56) Evangelista Y he aquí que uno de los que estaban con Jesús desenvainó su espada e hirió a uno de los criados del sumo sacerdote, cortándole una oreja. Entonces le dijo Jesús: Jesús Envaina tu espada, pues quien a espada mata, a espada morirá. ¿No sabes que, si se lo pido, mi Padre puede enviarme más de doce legiones de ángeles? Mas, ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que tiene que suceder así? Evangelista Entonces en aquella hora habló Jesús a las turbas: Jesús Habéis venido a prenderme como a un asesino, con espadas y palos; a diario me he sentado con vosotros en el templo, enseñándoos, y no me prendisteis. En verdad que todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Evangelista Entonces todos los discípulos huyeron, abandonándole. NUM. 35 CORAL Oh, hombre, llora tu gran pecado, por el cual Cristo dejó el seno de su Padre y descendió a este Mundo. De una Virgen dulce y pura nació para nosotros, Él quiso ser mediador. Ha dado vida a los muertos, y ha curado a los enfermos, hasta que le ha llegado la hora de ser sacrificado por nosotros, de llevar sobre la cruz la pesada carga de nuestros pecados. SEGUNDA PARTE Falso Testimonio (San Mateo 26, 57-63) NUM. 36 ARIA (Contralto, Coro) Solista: ¡Ah, mi buen Jesús ya no está aquí! ¿Es posible? ¿Es cierto lo que ven mis ojos? ¡Mi Cordero en las garras del tigre! ¡Ah! ¿dónde se ha ido mi Jesús? ¡Ah! ¿qué debo contestar a mi alma cuando angustiada me pregunta: ¡Ah! ¿dónde se ha ido mi Jesús? Coro: ¿Dónde se ha ido tu Amado, oh, tú, la más hermosa entre las mujeres? ¿Hacia dónde se ha dirigido tu Amado? Contigo queremos buscarlo. NUM. 37 RECITATIVO (26,51-59) Evangelista Los que prendieron a Jesús le condujeron ante el sumo pontífice Caifás, con quien se habían reunido los escribas y los ancianos. Pero Pedro le había seguido de lejos hasta el palacio del sumo pontífice, y entrando en él, se sentó entre los criados, para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes, los ancianos y todo el concilio buscaban falsos testimonios contra Jesús, para condenarle a muerte, pero no los encontraban. NUM. 38 CORAL El mundo me ha juzgado cruelmente, con mentiras y engaños, con viles lazos y trampas. Señor, defiéndeme de este peligro, libérame de estas perfidias. NUM. 39 RECITATIVO (26,60-63) Evangelista A pesar de haberlo intentado con numerosos testigos falsos, no encontraban ninguno. Finalmente llegaron dos nuevos testigos falsos que dijeron: Testigos Primero, Segundo Este dijo: "yo puedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres días". Evangelista Entonces, poniéndose en pie el sumo pontífice, le dijo: Pontífice ¿Nada respondes a lo que éstos testifican contra ti? Evangelista Pero Jesús permanecía en silencio. NUM. 40 RECITATIVO (Tenor) Mi Jesús guarda silencio ante las calumnias, mostrándonos así que su misericordiosa voluntad se ofrece a sufrir por nosotros, y que, asimismo, en la adversidad, debemos hacer como Él: padecer la persecución en silencio. NUM. 41 ARIA (Tenor) ¡Paciencia, paciencia! Si lenguas mentirosas me zahieren, si sufro injustamente denuestos y escarnios, Oh, mi Dios amado vengará la inocencia de mi corazón. Jesús ante Caifás y Pilato (San Mateo 26, 63-75; 27, 1-14) NUM. 42 RECITATIVO (26,63-66) Evangelista El sumo pontífice le respondió diciendo: Pontífice Yo te conjuro de parte del Dios vivo, para que nos digas si Tú eres Cristo, el Hijo de Dios. Evangelista Jesús le dijo: Jesús Tú lo has dicho. Y aún os advierto: desde ahora habréis de ver al Hijo del Hombre, sentado a la diestra del Poder, y viniendo sobre las nubes del cielo. Evangelista Entonces el sumo pontífice se rasgó las vestiduras, diciendo: Pontífice Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Vosotros mismos acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué os parece? Evangelista A lo que ellos respondieron: Coro ¡Es reo de muerte! NUM. 43 RECITATIVO (26,67-68) Evangelista Entonces empezaron a escupirle en el rostro y a golpearle con el puño. Y otros, después de vendarle los ojos, le abofeteaban diciendo: Coro Profetízanos, Cristo, ¿quién es el que te ha golpeado? NUM. 44 CORAL ¿Quién te golpea así, mi Salvador, y quién te ultraja con las más crueles afrentas? Tú no eres un pecador como nosotros y nuestros hijos; La maldad te es ajena. NUM. 45 RECITATIVO (26,69-73) Evangelista Pedro estaba sentado fuera en el atrio, y acercándosele una sirvienta, le dijo: Primera Sirvienta Tú estabas también con Jesús de Galilea. Evangelista Pero él lo negó delante de todos diciendo: Pedro No sé lo que dices. Evangelista Pero cuando él había salido a la puerta, le vio otra, que dijo a los presentes: Segunda Sirvienta: Este estaba también con Jesús de Nazaret. Evangelista Y de nuevo lo negó, y jurando dijo: Pedro No conozco a ese hombre. Evangelista Y poco después se dirigieron a Pedro los que estaban alrededor, diciéndole: Coro Verdaderamente, tú eres uno de los suyos, pues tu forma de hablar te delata. NUM. 46 RECITATIVO (26,74-75) Evangelista Entonces se puso a maldecir y a jurar: Pedro ¡No conozco a ese hombre! Evangelista Y al instante cantó el gallo. Entonces se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: "Pedro, antes de que cante el gallo, me negarás tres veces". Y, saliendo afuera, lloró amargamente. NUM. 47 ARIA (Contralto) Ten piedad de mí, Dios mío, advierte mi llanto. Mira mi corazón y mis ojos que lloran amargamente ante Ti. ¡Ten piedad de mí! NUM. 48 CORAL Aunque me separe de Ti, volveré de nuevo a tu lado. Por la angustia y los tormentos de la muerte, tu Hijo nos redimió. Mi culpa fue grave, pero tu gracia y tu benevolencia son mucho mayores que mi pecado, que me acompaña siempre. NUM. 49 RECITATIVO (27, 1-4) Evangelista Por la mañana, todos los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron un consejo para condenar a muerte a Jesús. Después de haberle atado, le llevaron a presencia del gobernador Poncio Pilato. Viendo entonces Judas, el que le había traicionado, que iba a ser condenado a muerte, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciéndoles: Judas He pecado entregándoos con traición sangre inocente. Evangelista Ellos le replicaron: Coro Y a nosotros, ¿qué nos importa? ¡Allá tú! NUM. 50 RECITATIVO (27, 5-6) Evangelista Entonces él arrojó las monedas de plata en el templo, se retiró y, alejándose, se ahorcó. Los sumos sacerdotes tomaron las monedas de plata y dijeron: Sacerdotes No es lícito guardarlas en el tesoro sagrado, puesto que son precio de sangre. NUM. 51 ARIA (Bajo) ¡Devolvedme a mi Jesús! Ved cómo el precio de su sangre, es arrojado a vuestros pies por el hijo perdido. NUM. 52 RECITATIVO (27,7-14) Evangelista Y después de haberlo discutido en un consejo, compraron con las monedas el campo de un alfarero para enterrar en él a los forasteros. De ahí que su nombre sea, hasta el día de hoy, Campo de la Sangre. De este modo se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: "Y tomaron treinta monedas de plata, precio puesto a Aquél por los hijos de Israel; y las gastaron en el campo de un alfarero, conforme el Señor me lo había ordenado". Después Jesús compareció ante el gobernador, quien, interrogándole, le dijo: Pilato ¿Eres Tú el Rey de los judíos? Evangelista Entonces Jesús le dijo: Jesús Tú lo has dicho. Evangelista Y a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos, nada respondía. Entonces le dijo Pilato: Pilato ¿No oyes cuán duramente te acusan? Evangelista Más Él no decía ni una sola palabra, hasta el punto de que el gobernador quedó profundamente maravillado. NUM. 53 CORAL Dirige tu camino y todos los sufrimientos de tu corazón hacia el más fiel de los guardianes, a Aquél que reina en los cielos, que gobierna las nubes, el aire y los vientos. Siempre será tu mejor guía. Entrega y Flagelación (San Mateo 27, 15-30) NUM. 54 RECITATIVO (27,15-22) Evangelista Durante la fiesta era costumbre que el gobernador, para agradar al pueblo, concediese la libertad de un reo, a su elección. Por aquel entonces había un preso muy conocido, de nombre Barrabás. Así pues, cuando todos estaban reunidos, Pilato les dijo: Pilato ¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el que se hace llamar Cristo? Evangelista El sabía con certeza que se lo habían entregado por envidia. Cuando se hallaba sentado en el tribunal, su mujer mandó recado para que le dijeran: Mujer de Pilato No haya nada entre ti y ese hombre justo, pues hoy he padecido mucho en sueños por causa de Él. Evangelista Pero los sumos sacerdotes y los ancianos exhortaban al pueblo para que reclamasen la libertad de Barrabás y para que condenasen a morir a Jesús. Y tomando la palabra el gobernador, les dijo: Pilato ¿A cuál de estos dos queréis que os suelte? Evangelista Ellos dijeron: Coro ¡A Barrabás! Evangelista Pilato les dijo: Pilato ¿Qué debo hacer, entonces, con Jesús, el que se hace llamar Cristo? Evangelista Todos dijeron: Coro ¡Crucifícalo! NUM. 55 CORAL ¡Qué incomprensible es este castigo! El buen Pastor sufriendo por su rebaño; el Señor, el justo, expiando la culpa de sus siervos. NUM. 56 RECITATIVO (27, 23) Evangelista El gobernador replicó: Pilato Pero, ¿qué mal ha hecho? NUM. 57 RECITATIVO (Soprano) Él nos ha hecho bien a todos; devolvió la vista a los ciegos, hizo caminar a los cojos; nos enseñó la Palabra del Padre. Arrojó a los demonios, consoló a los afligidos; cargó con todas nuestras culpas; esas fueron las obras de Jesús. NUM. 58 ARIA (Soprano) Por Amor quiere morir mi Salvador, Él, que no conoce el pecado, para que la eterna condenación y el castigo de la justicia no caigan sobre mi alma. NUM. 59 RECITATIVO (27,23-26) Evangelista Pero ellos, elevando la voz, gritaban: Coro ¡Crucifícale! Evangelista Viendo Pilato que nada lograba, sino que, al contrario, el tumulto arreciaba, tomó agua y, lavándose las manos a la vista de todo el pueblo, les dijo: Pilato Soy inocente de la sangre de este justo. Allá vosotros. Evangelista A lo que todo el pueblo contestó: Coro ¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Evangelista Entonces les soltó a Barrabás, hizo azotar a Jesús y se lo entregó para que le crucificasen. NUM. 60 RECITATIVO (Contralto) ¡Piedad, Señor! He aquí al Salvador atado. ¡Oh, azotes, golpes, heridas! ¡Verdugos, deteneos! ¿No os conmueve la visión de los sufrimientos de este alma, de tal desolación? Ah sí, aunque tenéis un corazón éste es más duro que la columna del tormento. ¡Apiadaos, deteneos! NUM. 61 ARIA (Contralto) Si las lágrimas de mis mejillas son impotentes, ¡tomad, entonces, mi corazón! Mas permitid que sea como un cáliz que yo le ofrezco para recoger la sangre de sus heridas. NUM. 62 RECITATIVO (27,27-29) Evangelista Entonces los soldados del gobernador tomaron a Jesús y le condujeron al pretorio, reuniendo a su alrededor a toda la cohorte. Después le desnudaron, le cubrieron con un manto púrpura, entretejieron una corona de espinas y la pusieron sobre su cabeza, así como una caña en su mano derecha e, hincando la rodilla ante Él, se mofaban, diciéndole: Coro ¡Salve, Rey de los judíos! Evangelista Y mientras le escupían, le golpeaban con la caña en la cabeza. NUM. 63 CORAL ¡Oh, cabeza lacerada y herida, llena de dolor y escarnio! ¡Oh, cabeza rodeada, para burla, de una corona de espinas! ¡Oh, cabeza otrora adornada con elevados honores y agasajos, y ahora grandemente ultrajada!: ¡yo te saludo! Tú, noble rostro, ante el que tiembla y teme todo el mundo, ¡de qué forma se escupe sobre Ti!, ¡cuán lívido te hallas!, ¿quién se ha ensañado de forma tan infame con la luz sin par de tus ojos? La Crucifixión (San Mateo 27, 31-54) NUM. 64 RECITATIVO (27,31-32) Evangelista Y después de haberle humillado y escarnecido, le quitaron el manto, devolviéndole sus vestiduras y le llevaron a crucificar: Y cuando estaban en camino, encontraron a un hombre de Cirene, de nombre Simón, a quien obligaron a cargar con la cruz. NUM. 65 RECITATIVO (Bajo) Sí, dichosa la hora en que la carne y sangre humana se ve forzada a cargar con la cruz; cuanto más duro es el trance, mayor es el bien del alma. NUM. 66 ARIA (Bajo) Ven, dulce cruz. ¡Dámela para siempre, Jesús mío! Si mi aflicción se me hace insoportable, ayúdame entonces Tú mismo a llevarla. NUM. 67 RECITATIVO (27,33-43) Evangelista Y una vez llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa "lugar de la calavera", le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero cuando lo probó, no quiso beberlo. Y una vez que le hubieron crucificado, se repartieron sus vestiduras, jugándoselas. De este modo se cumplió lo dicho por el profeta: "se repartieron mis vestiduras entre ellos y echaron a suertes mi túnica". Y sentados al pie de la cruz, montaron la guardia. Luego escribieron sobre su cabeza el motivo de la condena: "éste es Jesús, el Rey de los Judíos". Al mismo tiempo fueron crucificados dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Todos los que pasaban por allí le injuriaban y blasfemaban sacudiendo la cabeza, diciendo: Coro Tú, que destruías el templo de Dios y lo reconstruías en tres días, ¡ayúdate a Ti mismo! Si eres el Hijo de Dios, ¡baja de la cruz!. Evangelista Y de este modo los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban de Él diciendo: Coro ¡A otros ha salvado, y no puede salvarse a sí mismo! Si es el Rey de los Judíos, que descienda ahora de la cruz, y entonces creeremos en Él. Puesto que ha confiado en Dios; que Él le libere ahora. Por algo dijo: "Yo soy el Hijo de Dios". NUM. 68 RECITATIVO (27, 44) Evangelista Incluso los mismos bandidos que habían sido crucificados junto a Él le insultaban. NUM. 69 RECITATIVO (Contralto) ¡Ah, Gólgota, funesto Gólgota! El Rey de Reyes muere aquí, ultrajado. El que traía la salvación y la paz al mundo, ha sido crucificado como si de un malhechor se tratase. Tierra y aire han de negarse al Creador del cielo y de la tierra. El inocente muere como un culpable. Mi alma se conmueve; ¡Ah, Gólgota, funesto Gólgota! NUM. 70 ARIA (Contralto, Coro) Solista: Mirad, Jesús extiende su mano Para abrazarnos. ¡Venid! Coro: ¿Dónde? Solista: En los brazos de Jesús. Buscad la redención y misericordia. ¡Buscad! Coro: ¿Dónde? Solista: En los brazos de Jesús. Vivid, pereced, reposad aquí, avecillas abandonadas, ¡Quedaos! Coro: ¿Dónde? Solista: En los brazos de Jesús. NUM. 71 RECITATIVO (27,45-50) Evangelista Y desde la hora sexta hasta la hora nona, grandes tinieblas se extendieron sobre toda la tierra. Y alrededor de la hora nona, Jesús dio un fuerte grito: Jesús ¡Eli, Eli, lamma sabathani! Evangelista Que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" Y algunos de los que allí estaban, al oír estas palabras, dijeron: Coro Este llama a Elías. Evangelista Y al momento, uno de ellos, tomó una esponja, y después de empaparla en vinagre, la colocó en la punta de una caña dándosela a beber. Los otros decían: Coro Dejadle, veamos si Elías viene a salvarle. Evangelista Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló su espíritu. NUM. 72 CORAL Cuando yo haya de partir, ¡no te apartes de mí! Cuando tenga que sufrir las angustias de la muerte, ¡permanece a mi lado! Cuando mi corazón esté oprimido, ¡libérame de mi angustia por tu dolor y tu pena! NUM. 73a RECITATIVO (27,51-54) Evangelista Y he aquí que el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. Y la tierra tembló y se agrietaron las rocas y se abrieron los sepulcros y se alzaron muchos cuerpos de santos que allí dormían, salieron de las tumbas tras su resurrección, fueron a la ciudad santa y fueron vistos por muchos. El centurión y todos los que estaban con él guardando a Jesús, al ver el terremoto y cuanto había sucedido, sobrecogidos por el temor, exclamaron: Coro Verdaderamente, Éste era el Hijo de Dios. El Entierro (San Mateo 27, 55-66) NUM. 73b RECITATIVO Evangelista Estaban también allí, algo apartadas, muchas mujeres, que habían seguido a Jesús desde Galilea para asistirle, entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo. Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era asimismo uno de los discípulos de Jesús. Se presentó ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que le fuese entregado. NUM. 74 RECITATIVO (Bajo) Al atardecer, cuando refrescó, se hizo patente el pecado de Adán. Al atardecer, el Salvador lo redimió. Al atardecer volvió la paloma trayendo una rama de olivo en el pico. ¡Oh, hermosa hora! ¡Oh, atardecer! Ya está hecha la paz con Dios, pues Jesús ha soportado ya su cruz. Su cuerpo descansa al fin. Alma bienamada, ruega, ve y pide que te entreguen a Jesús muerto. ¡Oh provechoso, oh preciado regalo! NUM. 75 ARIA (Bajo) Purifícate, corazón mío, yo mismo quiero enterrar a Jesús. Pues Él hallará en mí por siempre dulce reposo. ¡Mundo, aparta, deja que Jesús penetre en mí! NUM. 76 RECITATIVO (27,59-66) Evangelista José tomó el cuerpo y lo envolvió en un lienzo limpio, y tras depositarlo en una tumba nueva que había hecho excavar en una roca para sí mismo, cerró la entrada con una gran piedra y se fue. Estaban allí, sentadas ante el sepulcro María Magdalena y la otra María. Al día siguiente, que era el que seguía a la Paraskeve, los sumos sacerdotes y los fariseos fueron a Pilato y le dijeron: Coro Señor, hemos recordado que este impostor dijo, cuando aún vivía: "después de tres días resucitaré ". Ordena, pues, que se vigile el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: "ha resucitado de entre los muertos", y fuera este postrer engaño aún peor que el primero. Evangelista Pilato les dijo: Pilato Ahí tenéis la guardia, id y custodiadlo como os parezca. Evangelista Ellos fueron, aseguraron el sepulcro con la guardia, y sellaron la sepultura. NUM. 77 RECITATIVO (Solistas, Coro) Solista (Bajo): Ahora el Señor descansa. Coro: Jesús mío, descansa en paz. Solista (Tenor): Se acabaron los padecimientos infligidos por nuestros pecados. Coro: Jesús mío, descansa en paz. Solista (Contralto): Oh, cuerpo bienamado, ante vos lloro contrito y arrepentido, pues mis pecados han sido causa de vuestros sufrimientos. Coro: Jesús mío, descansa en paz. Solista (Soprano): Bendito seáis mil veces por vuestros sufrimientos, por haberos encomendado a la salvación de mi alma. Coro: Jesús mío, descansa en paz. NUM. 78 CORO FINAL Llorando nos postramos ante tu sepulcro para decirte: descansa, descansa dulcemente. Descansad, miembros abatidos, descansad, descansad dulcemente. Vuestra tumba y su lápida serán cómodo lecho para las angustiadas conciencias y lugar de reposo para las almas. Felices, son tus ojos que se cierran al fin. |
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