Ein deutsches Requiem // Un Requiem Alemán
Música: j. Brahms (1809-1847)Traducción de KareolAlemán I.- | Español I.-Bienaventurados los que padecen, pues ellos serán consolados. (Mateo 5.4) Los que siembran con lágrimas, recogerán con alegría. Se han ido y lloran, y portan la noble simiente, y retornan con júbilo, y traen sus gavillas. (Salmo 125, 5 y 6) II.- Entonces toda la carne, es como la hierba y todo el esplendor del hombre es como la flor de los prados. La hierba está seca y la flor está marchita. (Primera epístola de S. Pedro 1, 24) Así, amados hermanos, sed pacientes y esperad la venida del Señor. Mirad al campesino que aguarda el fruto precioso de la tierra y espera paciente la llegada de la lluvia del otoño y la primavera. Así, sed pacientes. (Epístola de Santiago 5, 7) Entonces toda la carne, es como la hierba y todo el esplendor del hombre es como la flor de los prados. La hierba está seca y la flor está marchita. Pero la palabra del Señor perdura eternamente. (Primera epístola S. Pedro 1,24,25) Los que han de ser salvados por el Señor retornarán y vendrán jubilosos hacia Sión; La alegría, la alegría eterna, reinará sobre ellos. La alegría y el gozo se apoderarán de ellos, y el dolor y el llanto desaparecerán. (Isaias 35, 10) III.- Revélame, por tanto, Señor, que mis días deben tener un final, que mi vida tiene un destino y que me debo a él. ¡Mira!, en tu presencia, mis días son como la palma de tu mano, y mi vida, ante ti, no es nada. ¡Ah!, todos los hombres son apenas nada y, sin embargo, viven tan seguros. Desaparecen como una sombra y en vano se agitan; Acumulan riquezas sin saber a quién aprovecharán. Y ahora Señor, ¿qué podrá consolarme? En ti deposito mi esperanza. (Salmo 38, 5-8) Las almas de los justos están en las manos del Señor y ninguna pena podrá perturbarlas. (Sabiduría 3, 1) IV.- Qué dulces son tus moradas, ¡Señor de los ejércitos!. Mi alma se desespera y suspira por las cortes celestiales; Mi cuerpo y mi alma se alegran del Dios vivo. Bienaventurados los que habitan tus moradas, que te alaban por siempre. (Salmo 83, 2, 3 y 5) V.- Ahora estáis afligidos; Pero yo os volveré a ver, vuestro corazón se regocijará y nada podrá privaros de vuestro gozo. (San Juan 16, 22-23a) Os consolaré, como una madre consuela a su hijo. (Isaias 66, 13) Mírame: Qué escaso tiempo de fatigas y trabajos he vivido y he hallado un gran consuelo. (Siracide o Eclesiástico 51, 27) VI.- Pues no tenemos en la tierra una morada permanente, por ello buscamos la del porvenir. (Epístola a los hebreos 13, 14) Mirad, que os revelo un secreto: ciertamente, no moriremos todos, pero todos seremos transformados; En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, a los acordes de la última trompeta. Puesto que se escuchará la trompeta y los muertos resucitarán incorruptos; Y nosotros seremos transformados. Entonces se cumplirá lo escrito: la muerte quedará cautiva en la victoria. Muerte, ¿dónde está tu espina? Infiernos, ¿dónde está vuestra victoria? (Primera epístola a los Corintios 15, 51 y 52, 54 y 55) Señor, Tú eres digno de recibir alabanza, honor y poder, porque Tú eres el creador de todas las cosas, y por tu voluntad son y han sido creadas. (Apocalipsis 4, 11) VII.- Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor. Sí, el espíritu dice que reposa de sus fatigas, porque sus obras van tras él. (Apocalipsis 14, 13) |
Articulos Relacionados




